Si es que ya hasta fumaban distinto.
- Gran parte de la gente que vivió en los 60 recordará perfectamente sus primeras caladas a aquellos cigarrillos que compraban sueltos en el kiosko oq ue se los quitaban a sus padres o hermanos mayores.
Las marcas eran variadas Sombra, Rex, Boncalo, Lola, Rumbo, Un -X- 2, Coronas, Celtas y los famosos mentolados Piper y Rocío. Cuando la economía iba bien, se podían dar el gustazo de comprar Winston.

- Y no queda ahí la cosa,utilizaban encendedores Flaminaire y en el peor de los casos se recurría tristemente a las cajitas de cerillas con dibujos de mariposas,toreros o cualquier tipo de animal salvaje (las cosas no hab cambiado mucho en este aspecto creo yo) y ya en el peor de los casos a la placa de la cocina.
- Los 60 eran tiempos de discotecas,guateques o fiestas en casa de algun amigo.Se pasaban las tardes de domingo en alguna casa bailando temas de Los Diablos, Danny Daniel(que crueles fueron los padres), Los Puntos, y tantos otros mientras apuraban al máximo los últimos cigarros del paquete de la semana. No se podía llegar a casa con olor a tabaco y mucho menos con un paquete: era extremadamente peligroso. El "mamá, es de fulanito", "se lo ha dejado en mi bolso", "yo nunca fumaría,ésto te lleva a la perdición mamá,me siento ofendido", era arriesgarse demasiado a paracer tonto mientiendo; siempre te cazan.
Para evitar el olor a tabaco lo lógico era comer chicles o utilizar un pequeño spray con sabor a menta.
- Pero siempre llega la época de cortos noviazgos, y las primeras experiencias de pareja muchas veces fueron acompañadas de un cigarro.
Después de pasarte la tarde con el susodicho o la susodicha, se sacaba la cajetilla y se encendía un cigarro, era como una demostración de madurez...la madurez que se puede tener con 14 años.
Después la persona que tenías a tu lado, te hacía la pregunta habitual (más propio de las mujeres todo hay que decirlo): ¿Tú te tragas el humo?, y uno que tiene su orgullo(mas propio de los hombres) y no quería quedar como un pardillo hacía alarde de ser un buen fumador, dando una calada al cigarro y provocando muchas veces lagrimones acompañados de prolongados períodos de tos incontrolables y atragantamientos, y decía que sí.
- Fueron años de juventud, tabaco negro, inexperiencia y sobre todo muchas ganas de vivir.
María Egúzquiza
