La gente cree que hace 40 años el amor no estaba tan de moda como ahora, y que San Valentín ha sido un invento de "El corte inglés", pero no es así.
En 1967 aparece en las joyerías de todo el país una medalla que llegaría a ser, junto a la de la Madre, la joya más popular:"La medalla del amor con su lazo Abelin" . Sin duda, fue un verdadero éxito comercial sin precedentes, todo enamorado que se preciara tenía la obligación de regalar a su amada tan preciada alhaja.
A finales de los años 60 Kim Casali crea unos dibujos que llegaron a ser muy populares, estos personajes se llamaron “Él“ y “Ella”, no tenían nombres propios podían representar a cualquier hombre o mujer, chico o chica… pero eso sí, enamorados. En 1970 ya se conocían por todo el mundo.
“Amor es”, seguida de dulzuras como “...sentarme a tu lado a contemplar la luna”., fueron las frases que más repitieron los labios de los que estaban amando.
No menos curioso es "el perfumador" Este tipo de envase por su reducido tamaño y con un precio muy económico, fue muy popular en los años 60 y principios de los 70. Las jovencitas lo llevaban en el bolso con la colonia de entonces (Heno de Pravia etc. ) para situaciones de urgencia: un encuentro improvisado con el chico de sus sueños, antes de un baile en la Boite o Guateque y muchas otras ocasiones donde oler bien era imprescindible.
El perfumador era de plástico y había de varios colores: rosa, azul claro etc. y se podía comprar en las perfumerías, donde incluso te lo rellenaban con colonia de aquellos frasco de un litro y que se vendía a granel.
Y para los chicos que no encontraban inspiración por ninguna parte también había solución:Los manuales para escribir cartas de amor.
En ellos se podía encontrar modelos de cartas de todo tipo y para cualquier situación: Para pedir relaciones, declaraciones de amor, declaración de un hombre de cierta edad a una mujer más joven, declaración de un soltero a una viudad, carta de celos, carta a un padre para pedir la mano de su hija o una carta para romper una relación.
Con estos manuales sólo tenías que cambiar nombres y ya tenías tu carta de amor, y a un módico precio de 6 pesetas!!¡¡vamos que ni un chicle!!
La película romántica por excelencia, clásico de los clásicos, con un argumento usual pero con un toque que la ha hecho perdurar en el tiempo. E incluso apareció en un capítulo de los Simpsons.
Oliver Barrett IV (Ryan O'Neal) es un acomodado estudiante de derecho que, poco después de llegar a Harvard, se enamora de la encantadora Jenny Cavilleri (Ali MacGraw), hija de una modesta familia de inmigrantes italianos, que estudia música en Radcliffe.
Aunque el primer encuentro de ambos en la biblioteca de la universidad no resulta demasiado afortunado, ambos vuelven a coincidir varias veces más hasta que se enamoran profundamente. Cuando plantean casarse, Oliver se encuentra con la oposición de su padre, Oliver Barrett III, que le retira la herencia, mientras que el padre de la chica, Phil Cavilleri acepta con gusto al novio de su hija. Y claro no voy a contar lo que pasa despues, sino ¿dónde está la emoción?
La película se estrenó en 1970, Y enEspaña 355.185 espectadores fueron a verla, recaudando 68.754.700 ptas. (413.224,15 €)
Sólo hay una ciudad que en asuntos relacionados con la moda puede estar al mismo tiempo "in" y "out": Londres. La capital británica es peculiar también en lo que a tendencias se refiere.
A pesar de que sus diseñadores se cansaorn y fueron sustituidos por sus colegas en París, Milán y Nueva York, el llamado "brit chic" cobra nuevo auge. Los estampados a cuadros tipicos de las campiñas inglesas, las botas de montar (si están manchadads de barro mejor!), las gabardinas...
Lo último:invocar el Londres de los años 60.Los "sixties" celebran un impresionante regreso en la moda y la música.
Jóvenes diseñadores y pequeñas tiendas independientes hicieron furor en la capital británica en aquel entonces. La moda y la música pop se convirtieron en sus exportaciones más conocidas.
En París, la ambiciosa alta costura parecía cada vez más anticuada, pero en Londres gente joven diseñaba vestimenta para las personas de su misma edad: sencilla, sexy y accesible.
Boutiques disparatadas como "Biba" causaban furor. Las modelos delgadas con ojos grandes como Twiggy marcaron el ideal de belleza andrógino, que también determinó el look de estrellas del pop como Los Beatles. Y Mary Quant propagó la minifalda, que se convirtió en la prenda más importante de esta tendencia.
Si si si, menuda paradoja, hace diez años la moda era mirar al futuro: lineas rectas y depuradas, colores galácticos (oro y plata), formas q recordaban a una época futura que nunca habíamos vivido, y entonces ¿cómo sabíamos lo que se pondrían dentro de 100 años?
Pero ahora pasa todo lo contrario, viva el “rollo retro”, todo lo que esté en el baúl de la abuela vale, y sui es de la bisabuela ni os cuento. Esta nueva corriente ha llevado a mucha gente a salir a la calle disfrazada, pero sin que ellos se den cuenta, y ya se sabe, el truco: la moderación.
¿Qué tiene la moda pasada que nos atrae tanto?Las antiguas damas iban elegantes pero no emperifolladas, provocaban pero no enseñaban, innovaban pero no desentonaban...
Algunas cuidades se han hecho eco de éste fenómeno, comoLondres, que pionera en casi todo se ha convertido en la capital del estilo retro, discotecas como The Mean Fiddler , Metro ,Madame Jo Jo's ,The Dogstar ,Islington Academy , Proud Camden ...le rinden culto noche a noche, desenpolvando vinilos y luciendo encajes y lentejuelas. Y para ir bien vestido cuando cae el sol hacen falta buenas tiendas, como por ejemplo Portobello Market, Candem town, Pop-Boutique
Ya no es estraño encontrar en la web páginas dedicadas a las décadas anteriores que te ayudan a encontrar vestuario, películas, muebles...y hasta felicitaciones de navidad, el nombre letsgoretro http://www.letsgoretro.com/index.html. También han salido al mercado guías de tiendas dedicadas exclusivamente a este estilo, como Essential Guide to London's Retro Shops, para no perderse y encontrar lo que uno busca..
Incluso Gran hermano se ha visto afectado, pues ya existe la versión ambientada en los años setenta donde los concursantes viven en una casa típica de la época, usando electrodomésticos y ropa antigua.¿Qué será lo próximo??
Lo que antes estaba pasado de moda ahora es vintage, y cuanto más usada esté la prenda mejor. Algunas personas se sorpenden de que la ropa de segunda mano cueste más que la nueva, y es que los materiales del pasado duran más y los diseños no son fáciles de encontrar hoy en día. Pero eso no ocurre en España, donde las tiendas de segunda manos están a años luz de convertirse en interesantes mercadillos para pasar las horas muertas, pero tranquilos, que todo llega.
Coco Chanel le demostró al mundo que las mujeres eran alguien; que no sólo estaban en el mundo para lucir lo que los hombres -los grandes modistos- diseñaban, sino que también ellas eran capaces de crear. Con sus colecciones, Coco cambió radicalmente la apariencia de la mujer y sentó las bases de la moda moderna, al tiempo que cambiaba la mentalidad de las féminas: al defender los trajes de chaqueta y sus masculinos y funcionales pantalones y jerséis de punto, defendía también una manera de vestir más cómoda y, en definitiva, una concepción de la mujer más libre.
Nacida en 1883 en un humilde pueblo de Francia, la pequeña Gabrielle perdió muy pronto a su madre. Su padre la abandonó en un orfanato, donde fue educada por las monjas, algo que ella siempre intentó ocultar, al igual que su fecha real de nacimiento. Y fue por ésto por lo que siempre odió a su familia, "No me gusta. Se nace en ella pero no con ella. No conozco nada más espantoso que la familia". Un desprecio que se convirtió en el motor de su triunfo: liberar a las mujeres del rígido guardarropa de la belle époque. “Sólo el orgullo me salvó”. Un orgullo que, años después, le llevó a su venganza. Transformar su humillante uniforme negro del orfelinato en bandera del buen gusto: un Chanel, El uniforme de la mujer moderna, que aún perdura.
Se trasladó a París donde dejó de lado sus actuaciones en un cabaret para abrir su primera tienda en 1913, una sombrerería que no tardó en tener gran éxito; tanto, que muy pronto la diseñadora inauguró su primer taller de costura, desde el que empezó, paso a paso, la revolución definitiva del guardarropa femenino. Durante los años veinte y treinta, armada con sus tijeras, acortó faldas, desplumó sombreros, rasgó ballenas, deshizo rellenos... Y es que Coco abominaba de los corsés y las estrecheces, tan en boga en su época, así que se inventó un estilo que fue la primera en adoptar: la mujer del siglo XX, trabajadora, independiente y emancipada, necesitaba ropas cómodas y sobrias para ir al trabajo, un vestuario que le hiciera sentirse elegante sin dejar se ser ella misma. Creó clásicos de la moda. Por mencionar algunas de sus aportaciones, quién puede olvidar el Chanel "suit", el vestidito negro ("little black dress"), el suéter con cuello de tortuga, los sacos, las gabardinas y las chaquetas ("french coat") que antes eran sólo para hombres.
Su vida estuvo llena de avatares, amantes y desencuentros. Uno de los escándalos más sonados de su vida fue su romance con un oficial nazi, hecho que la llevó al exilio en Suiza durante la II Guerra Mundial. París, sin embargo, le perdonó su error y a su regreso, en 1954, Coco no tuvo problemas para reinaugurar su actividad con enorme éxito. Por aquel entonces la francesa presentó al mundo una de sus colecciones más esperadas, en la que lanzó su famoso traje de chaqueta Chanel. Pocos años después, cualquier mujer de relevancia social tenía uno de esos diseños en su armario. Tambien enamoró al alcalde de Londres, Boyce, Sir Harold Leslie, y prueba de ello son los logotipos de su marca que se pueden ver en todas las farolas de la capital inglesa.
La Grande Mademoiselle murió en 1971 con las botas puestas, cuando se encontraba embarcada en la preparación de su nueva colección. El mundo perdió a una de las grandes, pero su estilo y enseñanzas forman parte del inconsciente colectivo.
Los anuncios de Chanel, llenos de imaginación y fantasía, se han centrado principalmente en los perfumes, quizás el producto más asequible para las clases medias, por que ¿quién puede permitirse una chaqueta de 3000 euros o un bolso de 8000?
La tele nos cambió la vida, y más a los que vivieron su nacimiento, como un bebé que abre los ojos por primera vez y quiere hacer suyo todo lo que ve. Nos enseñó nuevos mundos y nos hizo soñar. Los protagonistas de los programas se convirtieron en los ídolos de nuestros pardres y abuelos; a quien no le gustó parecerse a El Virginiano o al Agente de Cipol. La mujeres se enamoraron de El Santo y los hombres de Embrujada.
Recordemos también la entrañable "Pippi Calzaslargas" famosa por sus trenzas pelirrojas, su cara pecosa y sus medias de colores. Vivía sola en su casa, pero acompañada por un caballo: "Pequeño Tío" y el Sr. Nilson, un gracioso mono.
Dotada de una gran imaginación Pippi siempre está inventando nuevos juegos y aventuras que hacen las delicias de Tommy y Annika sus mejores amigos.
O que me dicen de Verano Azul, más posterior y dirigida por Antonio Mercero narra las aventuras de unos jóvenes de edades y condiciones varias, que forman una pandilla al iniciar su amistad durante las vacaciones de verano, en el pueblo de Nerja (Málaga) con los problemas típicos de la adolescencia. Chanquete, Tito, Bea, Javi, Pancho, Piraña, Quique, Desi y Julia son los inolvidables nombres de los personajes de esta serie que nos animó a todos a desenpolvar la bici del garaje y pedalear en las cálidas tardes de verano.
Marcaron tanto algunos de sus programas y series que todavía hoy, treinta años más tarde recordamos la melodía de "un dos tres responda otra vez" o la cancioncilla de la familia Telerín anunciando que era la hora de irse a la cama para los más pequeños y que llegaban los programas para los adultos acompañados por "los dos rombos"
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Viendo como empezó ésta gran compañera de comidas y tertulias nos sorprendemos de como ha continuado con el paso de lo años, por que la gran variedad de programas a elegir va del "rosa pálido" al "al rosa mas chillón". Mi consejo: si quieren disfrutar de la televisión busquen en el baúl de los recuerdos.
LA PUBLICIDAD
La publicidad es tan común en nuestras vidas que convive en el día a día sin que nos demos cuenta, y sólo nos paramos a pensar sobre ella cuando algún anuncio o campaña nos impacta. Pero no siempre ha sido así.
La publicidad exterior moderna nace en España a principios de los años 60, en un período en que desde el gobierno se acomete una serie de iniciativas tendentes a reactivar la economía del país. La incipiente apertura económica no es desaprovechada por grandes firmas internacionales que aumentan sus inversiones e introducen en el mercado español productos con una larga tradición de consumo en los países occidentales industrializados como Inglaterra, Alemania...
Se produce el asentamiento definitivo de las agencias multinacionales de publicidad, de procedencia norteamericana sobre todo, que traen consigo técnicas que responden a una filosofía de marketing, término que si en aquel momento resulta un tanto extraño, con el paso de los años se convierte en un vocablo de uso extendido.
A la cartelera o valla publicitaria le preceden casi cien años de carteles comerciales litográficos pegados anárquicamente en muros o columnas, así como anuncios murales pintados en las medianeras de algunos edificios estratégicamente situados. Al principio lo único que importaba es que estuvieran en la calle para que la gente los viera, pero no se tenía mucho en cuenta un diseño atractivo, una situación accesible...Todos éstos aspectos se cuidarán con esmero en años posteriores.
Aparte de las repercusiones de orden técnico y económico que conlleva, la utilización de la cartelera incide directamente en la configuración del concepto de publicidad exterior: la valla otorga al anuncio un espacio exclusivo para su exhibición, aislándolo de todos los signos que pueblan el universo urbano. El mensaje publicitario aparece en la cartelera en estado puro, sin mezclarse con otro tipo de contenidos; medio y mensaje se funden y confunden, hasta el punto que el cartel pierde su propio nombre para adoptar el de su soporte, la valla.
¿Cómo conseguían convencernos de comprar algo sin artimañas?